Consejos para prevenir daños en la vivienda en caso de inclemencias meteorológicas

Inclemencias meteorológicas

Frío, hielo, nieve, viento y lluvia son elementos habituales durante la época invernal y las últimas semanas hemos tenido una buena prueba de los daños que la meteorología puede causar en nuestra vivienda

La mayoría de los hogares en España tienen contratado un seguro del hogar. Es un producto que aporta tranquilidad a cualquier familia ante una amplia variedad de riesgos que pueden afectarnos de forma inesperada; daños que alteran el día a día de la familia y cuya reparación tiene un coste que muchas veces no podemos asumir.

La póliza del hogar también nos protege de los daños que podemos causar a nuestros vecinos y, en la mayoría de los casos, incluyen otras coberturas que protegen la responsabilidad civil de los miembros de la familia cuando realizan otras actividades como ir en bicicleta o patinete. Nuestra correduría de Seguros te asesorará sobre las coberturas complementarias que puede ofrecerte este tipo de pólizas y proponerte la que mejor se ajuste a tu situación.

El seguro, además, nos ayuda a través del conocimiento y la experiencia acumulada a tratar de evitar daños o minimizarlos. Fenómenos meteorológicos como ‘Filomena’, y ‘Gaetan’ son las dos primeras tormentas que, especialmente la primera, han dejado un rastro de caos en buena parte del país.

Cinco consejos que podemos seguir de forma sencilla

Y como nunca hay dos sin tres, nuestra Correduría de Seguros os recomienda cinco consejos que podemos seguir de forma sencilla para tratar de minimizar estos riesgos. Prevenir es la mejor manera de evitarnos problemas venideros.

  1. Tuberías libres. Es muy importante que las tuberías y desagües estén siempre limpias de obstrucciones. Es una tarea que debe realizarse periódicamente ya que puede provocar daños importantes en caso de inclemencias meteorológicas.
  2. Revisar los tejados. Se deben mantener limpios canalones y canaletas para que el agua de la lluvia pueda circular libremente.
  3. Liberar los desagües. No podemos descuidarnos de vigilar que los desagües de nuestra vivienda estén libres de obstáculos como hojas, otros restos y, en los meses más frío, hielo.
  4. Nada a nivel del suelo. Si tenemos zonas susceptibles de inundarse con facilidad, lo más aconsejable es no dejar nada a nivel del suelo. Diez centímetros por encima evitará posibles daños.
  5. Muebles de terraza y jardín. Hay que estar atentos al viento fuerte. Los muebles de exterior pueden resultar dañados o pueden convertirse en proyectiles y provocar daños personales y materiales. Podemos guardarlos o inmovilizarlos.

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